Brasil prohíbe las apuestas online
Hay decisiones de gobierno que son difíciles porque afectan
intereses económicos poderosos. La adoptada por el gobierno de Lula da Silva
frente a las apuestas digitales es una de ellas.
Las apuestas online han conseguido algo que antes parecía
imposible, llevar el casino al interior de cada uno de nuestros hogares. Ya no
hace falta atravesar la puerta de un establecimiento de juego. Basta un
teléfono celular. Y ese teléfono está también en manos de nuestros hijos y
nuestros nietos.
Por eso creo que, frente a un fenómeno de esta naturaleza,
el Estado tiene no solamente el derecho, sino también la obligación de
intervenir.
No se trata de negar la libertad individual ni de convertir
al Estado en tutor de las decisiones de cada ciudadano. Se trata de reconocer
que existen actividades capaces de producir consecuencias sociales y económicas
que exceden al individuo, endeudamiento, conflictos familiares, adicción al
juego y exposición de menores.
Naturalmente, una prohibición tan amplia tendrá
consecuencias económicas. Las plataformas perderán su negocio; los clubes de
fútbol, importantes ingresos por patrocinio; los medios e influencers,
publicidad. Son intereses legítimos que deberán ser considerados.
Pero hay una pregunta anterior a todas ellas: ¿puede el interés económico prevalecer cuando están en juego la salud social y la protección de las familias y los menores?
Brasil ha respondido de una manera drástica. Podrá discutirse el instrumento elegido y deberán evaluarse sus resultados. Pero ha puesto sobre la mesa un problema que toda América Latina debería discutir.
Porque cuando el casino ya no está en una esquina de la
ciudad sino en el bolsillo de cada ciudadano, el Estado no puede simplemente
mirar para otro lado.
Pero hay una pregunta anterior a todas ellas: ¿puede el interés económico prevalecer cuando están en juego la salud social y la protección de las familias y los menores?
Brasil ha respondido de una manera drástica. Podrá discutirse el instrumento elegido y deberán evaluarse sus resultados. Pero ha puesto sobre la mesa un problema que toda América Latina debería discutir.
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