Argentina la capital pendiente y el peso del centralismo
Argentina arrastra, desde su nacimiento como Nación, una tensión nunca resuelta: la concentración del poder en Buenos Aires frente a un interior vasto, diverso y postergado. No es una discusión nueva. Es, en realidad, una de las discusiones fundacionales. Desde el siglo XIX, el país osciló entre proyectos federales en el discurso y prácticas profundamente centralistas en los hechos. La decisión de fijar la capital en Buenos Aires —consolidada definitivamente en 1880 bajo la presidencia de Julio Argentino Roca— selló una estructura de poder que, con matices, llega intacta hasta hoy. Allí se concentran las decisiones políticas, los recursos económicos, la infraestructura estratégica, los organismos del Estado y, en gran medida, la agenda nacional. El interior, mientras tanto, produce, exporta, genera riqueza… pero muchas veces lo hace en condiciones de desventaja estructural: mayores costos logísticos, menor acceso a financiamiento, menor visibilidad política. La Argentina es formalmente...