Trump ante el veredicto de las urnas
El triunfo del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de los Estados Unidos, aunque anticipado por numerosos análisis, no ha dejado de producir un profundo impacto político, tanto dentro como fuera de ese país. Donald Trump perdió el control de la Cámara de Representantes y del Senado. Y con ello perdió también una herramienta fundamental para gobernar durante los dos años que le quedan de mandato. Es cierto que el sistema presidencialista norteamericano, como el argentino, otorga amplias facultades al Poder Ejecutivo. Pero también es cierto que el Congreso tiene atribuciones propias que ningún presidente puede desconocer. A partir de ahora, Trump tendrá que negociar, buscar acuerdos y aceptar límites institucionales que hasta ayer no condicionaban de la misma manera su gestión. Pero más allá de las consecuencias institucionales, estas elecciones merecen una reflexión política. Hay una antigua expresión que dice que cada uno cosecha lo que siembra. Y resulta inevitable relaci...