Dos argentinas bajo la misma luz pero en diferentes ópticas
La liturgia social se mantiene como si el tiempo no pasara. Como si las crisis fueran apenas un rumor lejano. El jet set porteño volvió a reunirse con motivo de la cena anual de la Fundación Federalismo. Empresarios, funcionarios, algunos periodistas, dirigentes políticos y figuras de diferentes ámbitos dijeron presentes. El escenario, impecable. Las galas, deslumbrantes. El ingreso al salón, digno de la alfombra roja de los Oscar. Todo en su lugar Pero lo verdaderamente interesante no está en lo que se ve… sino en lo que se contrasta. Porque esa noche, bajo las luces, convivieron, sin cruzarse, dos Argentinas. Una Argentina que brinda, que se muestra, que se reconoce entre sí. Que cambia de nombres, de modas, de discursos… pero no de lógica. La Argentina del círculo cerrado, de la pertenencia, del gesto social como reafirmación de poder. Y otra Argentina, la más vasta, la más silenciosa, que no está invitada. La que no desfila, la que no compite en galas, la que no ent...