LA MEDIA MEMORIA
Han pasado cincuenta años desde aquel 2 de julio de 1976 en que una bomba colocada por Montoneros explotó en el comedor de la Policía Federal Argentina. Veintitrés personas murieron y decenas resultaron heridas. Fue uno de los atentados más sangrientos de nuestra historia. Sin embargo, durante demasiado tiempo, aquellas víctimas parecieron ocupar un lugar secundario en la memoria colectiva de los argentinos. Y quizás haya llegado el momento de preguntarnos por qué. Desde la recuperación de la democracia, Argentina realizó un enorme esfuerzo por recordar, investigar y condenar los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado. Y estuvo bien que así fuera. Una sociedad democrática no puede aceptar la tortura, las desapariciones, los asesinatos ni la utilización del aparato del Estado para ejercer una represión ilegal. Pero la memoria, para ser verdaderamente justa, no puede ser una media memoria. Durante los años setenta, la Argentina vivió una tragedia extraordinariamente compleja y do...