“Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”
Entre el ruido de la coyuntura, las urgencias diarias y el vértigo de las noticias, los clásicos nos devuelven perspectiva. Nos recuerdan que muchas pasiones humanas, la ambición, el miedo, el amor, la soberbia, la esperanza, la justicia, no nacieron ayer ni terminarán mañana. Ya fueron pensadas con profundidad por quienes nos precedieron. Platón, Aristóteles, Séneca, Marco Aurelio, Miguel de Cervantes, Shakespeare, Calderón de la Barca, Jorge Luis Borges y tantos otros, no sólo escribieron libros, dejaron faros para orientarnos en tiempos de confusión. Volver a ellos no es escapar de la realidad. Es comprenderla mejor. Porque quien sólo mira el instante se pierde en lo superficial; quien dialoga con los siglos aprende a pensar con más serenidad. Y así como celebramos en una anterior editorial, el día universal del Libro, de tanto en tanto, conviene detenernos, abrir una página sabia y escuchar voces antiguas que todavía tienen mucho que decirnos. A veces, en una sola línea escrita hac...