La inteligencia artificial también exige inteligencia
Vivimos fascinados por la inteligencia artificial. En pocos segundos podemos obtener información que antes requería horas de búsqueda, consultar bibliotecas enteras, traducir idiomas, analizar documentos, resolver cálculos o encontrar antecedentes sobre prácticamente cualquier tema. Pero hay algo que conviene decir con claridad: tener más información no significa necesariamente tener más conocimiento. La inteligencia artificial puede proporcionarnos datos, antecedentes, comparaciones y explicaciones. Puede ayudarnos de materia extraordinaria. Pero no puede reemplazar aquello que cada persona debe aportar, su formación, su experiencia, su cultura, su capacidad de razonamiento y, fundamentalmente, su criterio. Porque para aprovechar verdaderamente la inteligencia artificial hay que saber preguntar. Y para saber preguntar hay que tener una base de conocimiento que nos permita comprender la respuesta, discutirla y, cuando sea necesario, desconfiar de ella. Una persona formada puede utiliza...