El rumbo y la gente, segunda parte
En nuestra última nota editorial señalábamos que los éxitos de la macroeconomía no se trasladan automáticamente a la microeconomía. Pueden mejorar las cuentas públicas y, al mismo tiempo, existir familias que llegan con enormes dificultades a fin de mes. Puede crecer la producción energética mientras un jubilado debe hacer cuentas para comprar sus medicamentos. Pueden aumentar las exportaciones mientras una pequeña empresa lucha por mantener abiertos sus talleres y conservar sus puestos de trabajo. Decíamos también que no existe necesariamente una contradicción entre ambas realidades. Lo que existe es un desafío. La estabilización económica es indispensable. Un país que vive permanentemente con inflación, déficit, emisión descontrolada y desconfianza no puede progresar. La experiencia argentina de las últimas décadas debería habernos enseñado definitivamente esa lección. Pero estabilizar no puede ser el punto de llegada. Tiene que ser el punto de partida. Después del orden debe venir e...