La inteligencia artificial despierta entusiasmo y también temores
La inteligencia artificial despierta entusiasmo y también temores. Y ambas reacciones tienen fundamento. Estamos frente a una de las transformaciones tecnológicas más profundas de la historia humana, comparable quizás con la imprenta, la electricidad o internet. Pero con una diferencia importante: la velocidad. Todo ocurre de manera vertiginosa. No son pocos los científicos, filósofos y empresarios tecnológicos que advierten sobre sus riesgos. Temen que la inteligencia artificial avance más rápido que nuestra capacidad ética, jurídica y política para controlarla. Y no se trata solamente de películas de ciencia ficción. Existen peligros reales: la manipulación masiva de la información, la pérdida de empleos tradicionales, el uso militar de sistemas autónomos, la vigilancia extrema o incluso la dependencia intelectual de máquinas capaces de pensar y producir contenidos mejor que muchos humanos. También preocupa el deterioro del pensamiento crítico. Si una máquina responde todo, escribe t...