Una tregua frágil en un tablero que sigue en llamas
El alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán, con la mediación de Pakistán, parecía abrir una ventana de alivio en medio de una escalada peligrosa. Sin embargo, los hechos posteriores muestran que esa tregua es, por ahora, más formal que real. El cierre del estratégico Estrecho de Ormuz por parte de Irán vuelve a encender todas las alarmas. No se trata de un gesto menor: por allí circula una porción vital del petróleo mundial. Su bloqueo no solo es una señal geopolítica, sino un golpe directo a la economía global. En paralelo, Israel continúa con sus bombardeos sobre Líbano, ampliando el escenario de conflicto. Esto deja en evidencia que no todos los actores están alineados con la idea de una pausa, y que el conflicto tiene múltiples frentes, no siempre coordinados. Aquí aparece otro elemento clave: el posible rol de China. No sería descabellado pensar que la intervención de Pakistán haya contado con su impulso. China necesita estabilidad energética, necesita que el flujo de ...