El fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York
Lo que terminó en estos días con un fallo favorable a la Argentina en la Corte de Apelaciones de Nueva York no nació en 2012 ni empezó con la expropiación en sí misma. Empezó antes, en una operación oscura, escandalosa y difícil de justificar: el ingreso del grupo Petersen, de la familia Eskenazi, al capital de YPF sin haber puesto, según quedó descripto públicamente durante años, capital propio relevante al inicio de la compra, en una estructura sostenida con los dividendos futuros de la propia compañía. Ese esquema terminó siendo uno de los episodios más escandalosos de la historia empresaria argentina. Allí está, precisamente, el pecado original del caso. Porque una cosa es discutir una expropiación, sus aciertos, sus errores y sus costos políticos. Pero otra muy distinta es aceptar como normal una ingeniería por la cual un grupo privado accede a una porción sustancial de la principal petrolera del país con un esquema extraordinariamente beneficioso para sí mismo, favorable también ...