El mensaje retrógrado del Gobernador Quintela
El mensaje del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, a los inversores de que si el peronismo vuelve al poder: “Lo que sea necesario expropiar, lo vamos a expropiar" merecen un unánime rechazo. Cuando un dirigente político anuncia que revisará todas las operaciones del gobierno nacional y habla de expropiaciones y nacionalizaciones como parte de un eventual programa de gobierno, sus palabras afectan al país.
En un mundo donde los países compiten por atraer inversiones, generar empleo y ofrecer seguridad jurídica, este tipo de mensajes producen el efecto contrario. Los inversores, tanto nacionales como extranjeros, buscan reglas claras, previsibilidad y respeto por los derechos de propiedad. Toda señal que sugiera incertidumbre o posibles confiscaciones despierta preocupación y desalienta nuevos proyectos productivos.Resulta llamativo que, en lugar de proponer mecanismos para fomentar el crecimiento económico, la creación de puestos de trabajo y el desarrollo del sector privado, se vuelva a plantear la expansión de la intervención estatal mediante expropiaciones. Es una propuesta que remite a modelos que han perdido vigencia en buena parte del mundo y cuyos resultados han sido, en muchos casos, la causa de la ruina d nuestro país.
Da la impresión de que el gobernador Quintela continúa aferrado a una concepción económica propia de otra época. Su discurso parece no advertir que una mayoría de la sociedad argentina reclama hoy reglas claras, respeto por la propiedad privada, equilibrio fiscal y condiciones que favorezcan la inversión y el empleo. Más que representar una propuesta de futuro, sus palabras evocan un modelo que muchos ciudadanos consideran ya superado.
Es muy claro que estas declaraciones forman parte de una estrategia electoral destinada a captar un sector político. Sin embargo, también cabe preguntarse si ese discurso logra atraer nuevos votantes o, por el contrario, termina alejando a quienes aspiran a un país con mayor inversión, más producción y mejores oportunidades de trabajo.
La Argentina necesita debates serios sobre cómo crecer, cómo combatir la pobreza y cómo generar empleo genuino. La confianza es un activo indispensable, y esa confianza se construye con instituciones sólidas, seguridad jurídica y propuestas que inviten a producir e invertir, no con mensajes que generen incertidumbre sobre el futuro.
Es muy claro que estas declaraciones forman parte de una estrategia electoral destinada a captar un sector político. Sin embargo, también cabe preguntarse si ese discurso logra atraer nuevos votantes o, por el contrario, termina alejando a quienes aspiran a un país con mayor inversión, más producción y mejores oportunidades de trabajo.
La Argentina necesita debates serios sobre cómo crecer, cómo combatir la pobreza y cómo generar empleo genuino. La confianza es un activo indispensable, y esa confianza se construye con instituciones sólidas, seguridad jurídica y propuestas que inviten a producir e invertir, no con mensajes que generen incertidumbre sobre el futuro.
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