Selecciones europeas integradas por numerosos jugadores de ascendencia africana

Los argentinos quedamos bastante sorprendidos al ver que las selecciones europeas de futbol están integradas por muchos jugadores de ascendencia africana. No es una observación racista, sino una constatación de un fenómeno demográfico, histórico y deportivo que se ve con claridad en varios seleccionados europeos.

En el caso de Francia, una parte importante de sus jugadores tiene raíces familiares en África, especialmente en antiguas colonias francesas como Senegal, Mali, Argelia, Marruecos, Costa de Marfil o Camerún. Sin embargo, la enorme mayoría de ellos nacieron en Francia, se educaron en Francia y son ciudadanos franceses. Jurídica y culturalmente son franceses, aunque mantengan vínculos familiares con sus países de origen.

Algo similar ocurre en otros países europeos: Bélgica tiene numerosos futbolistas de ascendencia congoleña o marroquí. Países Bajos cuenta con jugadores de origen surinamés, marroquí o africano. Inglaterra incorpora futbolistas con raíces caribeñas y africanas.

Portugal tiene una fuerte influencia de antiguas colonias africanas como Angola, Mozambique o Cabo Verde.

Las razones principales son tres:
La inmigración de las últimas décadas. Europa recibió millones de inmigrantes procedentes de África y otras regiones, especialmente desde mediados del siglo XX.
Las antiguas relaciones coloniales. Francia, Reino Unido, Bélgica y Portugal tuvieron extensos imperios coloniales. Eso facilitó movimientos migratorios posteriores hacia Europa.
El fútbol como vía de ascenso social. En muchos barrios populares donde viven familias inmigrantes, el fútbol ocupa un lugar central y los clubes europeos desarrollaron sistemas de detección de talentos muy eficaces. Por eso, cuando vemos a Francia, Bélgica o Inglaterra, observamos equipos muy diversos étnicamente.

Algunos europeos lo consideran una muestra de integración exitosa; otros creen que refleja cambios demográficos profundos que generan debates sobre identidad nacional. Es una discusión legítima en muchas sociedades europeas, aunque conviene distinguir entre origen familiar, nacionalidad y pertenencia cultural.

Curiosamente, si uno retrocede apenas 40 o 50 años, las selecciones europeas eran mucho más homogéneas desde el punto de vista étnico. El cambio ha sido realmente notable y es uno de los reflejos más visibles de las transformaciones demográficas que ha experimentado Europa en las últimas décadas.

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