Flavio Bolsonaro, una ausencia que alegra a Lula
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, después de perder las elecciones presidenciales frente a Lula da Silva, merece una aclaración.
Bolsonaro abandonó su país desobedeciendo una orden judicial que le exigía entregar sus pasaportes, en el marco de investigaciones por presuntos delitos económicos. Sin embargo, jurídicamente no puede calificárselo todavía como prófugo de la Justicia, porque no existía una orden de detención en su contra.Pero hay otro aspecto, eminentemente político, que merece nuestra atención.
¿A quién beneficia realmente la salida de Bolsonaro de Brasil?
Paradójicamente, podría beneficiar al propio Lula.
Bolsonaro obtuvo alrededor de 60 millones de votos. Una fuerza electoral formidable que lo convierte en el dirigente natural de una oposición capaz de complicar seriamente al gobierno.
Pero desde Estados Unidos, alejado del escenario político brasileño y cuestionado por sus problemas judiciales, difícilmente pueda ejercer ese liderazgo con la misma eficacia.
Lula, en cambio, queda frente a una oposición que deberá reorganizarse, buscar nuevos dirigentes y resolver sus propias diferencias.
Por supuesto, esto no significa que Lula haya provocado ni deseado su salida. Simplemente, la política tiene estas paradojas.
A veces, para un gobernante, resulta mucho más conveniente tener a su principal adversario lejos del país que enfrentarlo diariamente dentro de sus fronteras.
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