Pensando en el futuro 1ª parte

 Argentina no debe limitarse a celebrar la riqueza que actualmente está extrayendo de su subsuelo; debe aprovecharla para construir la riqueza que necesitarán las próximas generaciones.

¿qué haremos cuando se agoten nuestras riquezas? El país está viviendo un momento de extraordinarias posibilidades económicas. Las exportaciones alcanzan cifras que hasta hace algunos años parecían muy difíciles de imaginar. Vaca Muerta se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de nuestra economía, mientras la producción agropecuaria, la minería, la industria y los servicios continúan aportando divisas al país.

Pero detrás de estas buenas noticias hay una pregunta que deberíamos formularnos con mucha seriedad: ¿qué Argentina estamos construyendo para cuando estas riquezas naturales comiencen a agotarse?

Porque el petróleo se agota. El gas se agota. Los minerales también se agotan. Podrán pasar treinta, cuarenta, cincuenta años o más, según los recursos, las reservas disponibles y las tecnologías futuras. Pero lo cierto es que estamos hablando de riquezas que no son renovables.

Y una nación responsable no puede organizar su futuro suponiendo que esas riquezas serán eternas.

Argentina tiene, afortunadamente, otras posibilidades extraordinarias. Una producción agropecuaria renovable, capacidad industrial, economía del conocimiento y también excelentes recursos humanos, universidades, científicos, tecnología, turismo y una enorme variedad de servicios que pueden competir internacionalmente.

Pero nada de eso alcanzará su verdadero potencial si no existe una planificación integral.
Necesitamos un gran Plan Maestro de Desarrollo Nacional. Un programa que no sea patrimonio de un gobierno ni de un partido político. Un proyecto de Estado, federal, que comprometa a la Nación, a las provincias, a los municipios y, fundamentalmente, a la actividad privada.

Y uno de sus capítulos centrales debe ser construir infraestructura.
Nuestro país necesita mejores rutas, autopistas, aeropuertos, puertos y recuperar su sistema ferroviario.

Hemos permitido durante décadas el deterioro de una red ferroviaria que fuera nuestro orgullo y que resultara fundamental para el desarrollo argentino. Necesitamos recuperar los FFCC, trenes de pasajeros y muy especialmente los trenes de carga.

Transportar grandes volúmenes de producción por ferrocarril puede resultar considerablemente más económico, eficiente y seguro que hacerlo exclusivamente por carretera. Para las economías regionales, particularmente las provincias alejadas de los puertos, esta diferencia puede determinar si una actividad es competitiva o deja de serlo.

Pensemos en el Norte argentino. Pensemos en Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero y las demás provincias de nuestra región. ¿Cuántas posibilidades productivas se encuentran limitadas por los elevados costos del transporte y las deficiencias de infraestructura?

Y no se trata solamente de construir obras. Se trata también de invertir en educación, capacitación laboral, investigación científica, nuevas tecnologías y agregado de valor a nuestra producción.

No podemos conformarnos con exportar materias primas e importar productos elaborados con esas mismas materias primas. Tenemos que desarrollar la capacidad de transformar una proporción cada vez mayor de nuestras riquezas en trabajo argentino, conocimiento argentino y productos argentinos.

La riqueza natural puede proporcionar recursos económicos. Pero solamente la educación, la inversión, la infraestructura y el trabajo pueden convertir esos recursos en desarrollo duradero.


Continuaremos

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