Las elecciones en Brasil

Brasil acaba de dar una señal política que trasciende ampliamente sus fronteras.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales dejó a Flávio Bolsonaro y a Luiz Inácio Lula da Silva frente a frente para definir la presidencia en el balotaje del 25 de octubre. No se trata solamente de elegir al próximo presidente del país más grande de América del Sur. Se enfrentan dos concepciones políticas muy diferentes y el resultado tendrá consecuencias para toda la región.

Lula representa a una izquierda que durante años tuvo enorme influencia en América Latina. Bolsonaro expresa, en cambio, el avance de una derecha que ha ido ganando espacio en distintos países del continente.

Pero Brasil tiene una particularidad, por su tamaño económico, su población y su peso internacional, cada movimiento de su política exterior repercute mucho más allá de sus fronteras.

Uno de los grandes interrogantes será China.
China es un socio comercial fundamental para Brasil. Existen inversiones, exportaciones y compromisos económicos de enorme magnitud que ningún gobierno puede simplemente desconocer. Al mismo tiempo, el sector político que representa Bolsonaro mantiene una mayor afinidad con los Estados Unidos de Donald Trump.

Si Bolsonaro llega a la presidencia, deberá encontrar un difícil equilibrio: profundizar su entendimiento político con Washington sin poner en riesgo una relación económica con Beijing que resulta estratégica para Brasil.
Y está también la Argentina.

Una eventual presidencia de Bolsonaro encontraría en Javier Milei un gobierno con importantes coincidencias ideológicas. Eso podría facilitar un acercamiento político entre Buenos Aires y Brasilia y abrir una nueva etapa en la relación bilateral.

Pero sería deseable que esa relación no dependiera solamente de afinidades personales o ideológicas. Brasil y la Argentina están obligados por la geografía, por la historia, por el comercio y por el Mercosur a mantener una relación madura cualquiera sea el signo político de sus gobiernos.

El 25 de octubre, por lo tanto, Brasil no decidirá solamente quién ocupará el Palacio del Planalto. Decidirá también qué orientación tendrá la principal potencia sudamericana frente a Estados Unidos y China, qué rumbo puede tomar el Mercosur y qué nuevo equilibrio político comenzará a configurarse en nuestra región.

Por eso, desde Argentina debemos observar atentamente esta elección.
Porque cuando Brasil cambia de rumbo, inevitablemente una parte importante de América del Sur también comienza a moverse.

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