Los pilares del crecimiento argentino

Argentina tiene hoy tres grandes motores capaces de impulsar un crecimiento económico sostenido. El primero es Vaca Muerta, una de las mayores reservas de petróleo y gas no convencional del mundo. El segundo es el extraordinario potencial minero, con el cobre y el litio como protagonistas de una demanda creciente en el mercado internacional. El tercero, el más antiguo, pero también el más importante por su tradición y su permanente capacidad de generar riqueza, es el campo argentino.

 La reciente visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, junto al ministro de Economía, Luis Caputo, al yacimiento de Loma Campana, en Vaca Muerta, conlleva un significado profundo. No fue simplemente una recorrida protocolar. Constituyó un reconocimiento al enorme potencial energético del país y una de las principales fuentes de generación de divisas para los próximos años.

Acompañados por el presidente de YPF, Horacio Marín, pudieron observar de cerca la tecnología de última generación utilizada en la perforación y conversar con trabajadores y empresas que diariamente hacen posible este extraordinario desarrollo. Loma Campana es hoy el bloque insignia de Vaca Muerta, con una producción cercana a los 90.000 barriles diarios y con antecedentes recientes que superaron incluso los 100.000 barriles por día, un récord para la industria petrolera nacional.

Sin embargo, sería un error pensar que el futuro argentino depende exclusivamente del petróleo o de la minería. El agro continúa siendo el gran sostén histórico de nuestra economía. Desde hace más de un siglo provee alimentos para millones de personas, genera exportaciones, impulsa el desarrollo del interior y constituye una fuente permanente de trabajo y producción. Su importancia no disminuye con el surgimiento de nuevas actividades; por el contrario, se complementa con ellas.

La verdadera oportunidad consiste en que estos tres sectores trabajen en conjunto. Energía, minería y agro pueden convertir a la Argentina en un país con una sólida capacidad exportadora, siempre que existan reglas claras, seguridad jurídica, inversiones sostenidas y políticas de Estado que trasciendan los gobiernos.

Los recursos naturales, por sí solos, no garantizan el progreso. La historia está llena de países ricos en recursos que nunca lograron desarrollarse plenamente. La diferencia la hacen las instituciones, la estabilidad, el trabajo, la educación y la capacidad de transformar esa riqueza en oportunidades para todos.

La Argentina posee esos tres grandes pilares. Dependerá de nosotros aprovecharlos con inteligencia, responsabilidad y visión de futuro para construir un país más próspero, más moderno y con mejores oportunidades para las próximas generaciones.

Que tenga un buen fin de semana estimado oyente

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