EL FÚTBOL LA GLORIA Y LAS SOMBRAS
Después de más de un mes durante el cual el fútbol desplazó a casi todas las demás noticias, incluso a los graves conflictos bélicos de Medio Oriente y Ucrania, el Mundial llegó a su fin.
España se consagró campeona del mundo. Debemos reconocer, con la nobleza de los buenos perdedores, que fue superior a la Argentina en el partido final y que su consagración fue merecida.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; los reyes de España; el presidente del Gobierno español y las máximas autoridades de los países organizadores acompañaron una final que fue seguida por millones de personas en todos los continentes. Fue una verdadera celebración mundial alrededor de una pelota.
Naturalmente, nos duele que no seamos nosotros quienes levantemos nuevamente la Copa. Pero así es el deporte: unos ganan y otros pierden. Precisamente allí reside su grandeza. No siempre triunfa aquel a quien alentamos, ni siempre se alcanza la gloria, aunque se haya dejado todo en el camino.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; los reyes de España; el presidente del Gobierno español y las máximas autoridades de los países organizadores acompañaron una final que fue seguida por millones de personas en todos los continentes. Fue una verdadera celebración mundial alrededor de una pelota.
Naturalmente, nos duele que no seamos nosotros quienes levantemos nuevamente la Copa. Pero así es el deporte: unos ganan y otros pierden. Precisamente allí reside su grandeza. No siempre triunfa aquel a quien alentamos, ni siempre se alcanza la gloria, aunque se haya dejado todo en el camino.
Argentina llegó hasta el último partido. Estuvo nuevamente entre las dos mejores selecciones del mundo y defendió con dignidad el título obtenido cuatro años atrás. Por eso no corresponde entregarnos a la tristeza ni buscar culpables donde no los hay.
Dentro de cuatro años tendremos una nueva oportunidad para recuperar nuestros laureles. Pero eso solamente podrá conseguirse con esfuerzo, trabajo, orden, disciplina y voluntad.
Nada más podemos pedirle al entrenador Lionel Scaloni ni a estos muchachos, que se entregaron por completo durante todo el campeonato. Nos hicieron soñar, emocionarnos, abrazarnos y sentirnos nuevamente unidos detrás de nuestros colores.
Dentro de cuatro años tendremos una nueva oportunidad para recuperar nuestros laureles. Pero eso solamente podrá conseguirse con esfuerzo, trabajo, orden, disciplina y voluntad.
Nada más podemos pedirle al entrenador Lionel Scaloni ni a estos muchachos, que se entregaron por completo durante todo el campeonato. Nos hicieron soñar, emocionarnos, abrazarnos y sentirnos nuevamente unidos detrás de nuestros colores.
Para Scaloni, para sus colaboradores y para cada uno de los integrantes del seleccionado nacional debe ir nuestro reconocimiento y nuestro más profundo agradecimiento.
Pero el fútbol tiene también otra cara. Una cara muy diferente de la alegría de las tribunas, de la nobleza de los jugadores y de la emoción de los pueblos. Es la cara de los grandes negocios, de los intereses económicos y de ciertas conductas que deben ser investigadas y esclarecidas.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, estuvo presente en el partido final, aunque sin exponerse demasiado. Actualmente se encuentra procesado, junto con otros dirigentes de la entidad, en una causa relacionada con la presunta apropiación indebida de retenciones impositivas y aportes de la seguridad social.
Pero el fútbol tiene también otra cara. Una cara muy diferente de la alegría de las tribunas, de la nobleza de los jugadores y de la emoción de los pueblos. Es la cara de los grandes negocios, de los intereses económicos y de ciertas conductas que deben ser investigadas y esclarecidas.
El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, estuvo presente en el partido final, aunque sin exponerse demasiado. Actualmente se encuentra procesado, junto con otros dirigentes de la entidad, en una causa relacionada con la presunta apropiación indebida de retenciones impositivas y aportes de la seguridad social.
Debemos decirlo con toda claridad: un procesamiento no es una condena. Toda persona conserva su presunción de inocencia hasta que exista una sentencia firme. Pero también es cierto que las autoridades de una institución tan importante deben dar explicaciones transparentes ante la Justicia y ante la sociedad.
Además de esta causa, existen otras investigaciones en curso, que proyectan sombras sobre la conducción del fútbol argentino y sobre algunos de quienes la rodean.
El fútbol mueve millones y millones. Derechos de televisación, patrocinadores, transferencias de jugadores, publicidad, apuestas y contratos internacionales conforman una maquinaria económica extraordinaria. Y cuando circulan semejantes cantidades de dinero sin controles suficientes, aparece el peligro de las irregularidades, de los privilegios y de los negocios incompatibles con la transparencia.
No debemos permitir que esas sombras manchen el esfuerzo de nuestros jugadores ni la pasión de millones de argentinos.
Una cosa es la Selección, que nos representa y que acaba de brindarnos otra campaña extraordinaria. Otra cosa muy distinta son los dirigentes, quienes deben rendir cuentas por sus actos y someterse a la ley como cualquier ciudadano.
Ojalá que el dinero no termine contaminando la pureza de un deporte que llevamos en el alma; un deporte que se practica en todos los rincones del planeta y al que millones de personas rinden un homenaje permanente.
El Mundial terminó. Felicitaciones a España por su justo campeonato. Gracias a Lionel Scaloni y a nuestros jugadores por habernos llevado nuevamente hasta una final.
Ahora corresponde volver a la realidad, disfrutar de lo conseguido y recordar que el fútbol será verdaderamente grande cuando la nobleza que exhiben los jugadores dentro del campo también sea una exigencia para quienes lo administran fuera de él.
Además de esta causa, existen otras investigaciones en curso, que proyectan sombras sobre la conducción del fútbol argentino y sobre algunos de quienes la rodean.
El fútbol mueve millones y millones. Derechos de televisación, patrocinadores, transferencias de jugadores, publicidad, apuestas y contratos internacionales conforman una maquinaria económica extraordinaria. Y cuando circulan semejantes cantidades de dinero sin controles suficientes, aparece el peligro de las irregularidades, de los privilegios y de los negocios incompatibles con la transparencia.
No debemos permitir que esas sombras manchen el esfuerzo de nuestros jugadores ni la pasión de millones de argentinos.
Una cosa es la Selección, que nos representa y que acaba de brindarnos otra campaña extraordinaria. Otra cosa muy distinta son los dirigentes, quienes deben rendir cuentas por sus actos y someterse a la ley como cualquier ciudadano.
Ojalá que el dinero no termine contaminando la pureza de un deporte que llevamos en el alma; un deporte que se practica en todos los rincones del planeta y al que millones de personas rinden un homenaje permanente.
El Mundial terminó. Felicitaciones a España por su justo campeonato. Gracias a Lionel Scaloni y a nuestros jugadores por habernos llevado nuevamente hasta una final.
Ahora corresponde volver a la realidad, disfrutar de lo conseguido y recordar que el fútbol será verdaderamente grande cuando la nobleza que exhiben los jugadores dentro del campo también sea una exigencia para quienes lo administran fuera de él.
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