Concluyó el mundial, volvemos a la realidad
Durante un mes, el Mundial de Fútbol concentró la atención de millones de personas en el mundo entero y, por unas semanas, el deporte pareció relegar a un segundo plano los grandes conflictos internacionales. Sin embargo, apenas terminó la competencia, la realidad vuelve a imponerse.
Hoy, lamentablemente, no puede decirse que exista una paz firme en Medio Oriente. Los intentos de alto el fuego han sido muy frágiles, con nuevas acciones militares y acusaciones cruzadas entre las partes. La situación en torno al estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más delicados del planeta, porque cualquier interrupción del tránsito marítimo afecta el comercio mundial y el precio de la energía. Las negociaciones siguen abiertas, pero todavía no ofrecen garantías de una solución estable.Algo semejante ocurre con la guerra entre Rusia y Ucrania. Después de casi cuatro años de combates, el conflicto continúa sin una salida política. El enorme costo humano y económico demuestra que las guerras pueden comenzar con relativa facilidad, pero terminarlas exige una voluntad política que muchas veces no aparece.
El Mundial nos regaló una pausa emocional, pero no detuvo los misiles ni el sufrimiento de millones de personas. Ojalá que la misma capacidad que tiene la humanidad para organizar una fiesta deportiva planetaria pueda algún día aplicarse para construir una paz duradera.
Que el estrecho de Ormuz vuelva a ser un camino de comercio y no de amenazas; que Ucrania recupere la tranquilidad; y que las diferencias entre las naciones se resuelvan en una mesa de negociación y no en los campos de batalla.
Quizás el fútbol no pueda resolver los conflictos del mundo, pero nos demuestra que la humanidad es capaz de emocionarse unida. Ojalá algún día la política y la diplomacia aprendan la lección que, una vez más, nos ha dado el deporte.
Si un simple balón puede unir por un instante a millones de personas, no perdamos la esperanza de que la inteligencia, la buena voluntad y el diálogo logren algún día una paz duradera para toda la humanidad
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