20 de junio Homenaje a Manuel Belgrano
Mañana sábado los argentinos celebramos el día de la Bandera, en honor a su creador, Manuel Belgrano, que falleció el 20 de junio del año 1820. Es de patriotas referirnos a la figura del prócer, que no solamente es el creador de nuestra enseña nacional, sino el que ha contribuido más que ningún otro al nacimiento de nuestra nación. De esta manera su trascendencia histórica es de tal magnitud, que bien podemos considerarlo un auténtico Padre de la Patria.
Belgrano tenía solo 23 años cuando regresó de España, luego de cursar estudios de derecho en la Universidad de Salamanca, para asumir como Secretario vitalicio del Consulado de Buenos Aires. Había adquirido amplios conocimientos de economía política, el dominio de varios idiomas y era poseedor de los atributos que caracterizaban al hombre ilustrado del siglo XVIII. Como auténtico progresista, pretendía para su patria natal, el desarrollo humano, económico y social, que había observado y estudiado en Europa. Vive consciente de ello y trabaja arduamente para lograr que la Corona apoye la educación para los hombres, mujeres y niños nacidos en estas tierras. Crea una Escuela de Comercio y posteriormente las de Dibujo y Náutica. Ambas son suprimidas tres años más tarde por la Corte de Madrid por ser consideradas “un lujo” para la colonia-.
Es difícil comprender a un hombre de la talla de Belgrano sin conocer cabalmente el contexto histórico en el que le tocó actuar. Participó en la época virreinal durante las invasiones inglesas, fue figura prominente en la Independencia y en sus luchas, afianzando nuestras actuales fronteras, creó la Bandera y colaboró en la primera organización del país y también fue afectado testigo de las primeras intrigas y disputas políticas.
Devenido en General por imperio de las circunstancias, supo reconformar un Ejército y llevarlo a la victoria. Además de abogado, economista y funcionario, fue un estadista visionario, de ideas progresistas y patrióticas, generoso, desprendido, supo asumir triunfos y derrotas y dio todo por su Patria. Entendió el valor de la educación pública y se preocupó por la instrucción de su pueblo. En Tucumán tenemos el ejemplo de la Escuela de la Patria, una de las tres que generosamente donó el prócer con los fondos recibidos por sus servicios en el Ejército del Norte.
También conoció la ingratitud y el egoísmo. Falleció en la extrema pobreza en su casa paterna de Buenos Aires. Antes había solicitado el apoyo económico para el viaje de regreso desde Tucumán, al gobierno local y al central que se lo negaron aduciendo falta de dinero. Pudo viajar gracias a la ayuda de unos cuantos amigos muy cercanos.
Para los tucumanos la figura del prócer adquiere singular relevancia y podemos sentirnos muy orgullosos de los vínculos del General con nuestra provincia, donde dejó una hija, Manuela Mónica. Fueron lazos de fuerte afecto que todavía hoy se manifiestan claramente, como en la celebración anual del triunfo de las armas argentinas en la desigual batalla del 24 de septiembre de 1812 en el Campo de las Carreras, quizás el momento más glorioso del Prócer y el acontecimiento que definió categóricamente, el curso de nuestras luchas independentistas.
Es difícil comprender a un hombre de la talla de Belgrano sin conocer cabalmente el contexto histórico en el que le tocó actuar. Participó en la época virreinal durante las invasiones inglesas, fue figura prominente en la Independencia y en sus luchas, afianzando nuestras actuales fronteras, creó la Bandera y colaboró en la primera organización del país y también fue afectado testigo de las primeras intrigas y disputas políticas.
Devenido en General por imperio de las circunstancias, supo reconformar un Ejército y llevarlo a la victoria. Además de abogado, economista y funcionario, fue un estadista visionario, de ideas progresistas y patrióticas, generoso, desprendido, supo asumir triunfos y derrotas y dio todo por su Patria. Entendió el valor de la educación pública y se preocupó por la instrucción de su pueblo. En Tucumán tenemos el ejemplo de la Escuela de la Patria, una de las tres que generosamente donó el prócer con los fondos recibidos por sus servicios en el Ejército del Norte.
También conoció la ingratitud y el egoísmo. Falleció en la extrema pobreza en su casa paterna de Buenos Aires. Antes había solicitado el apoyo económico para el viaje de regreso desde Tucumán, al gobierno local y al central que se lo negaron aduciendo falta de dinero. Pudo viajar gracias a la ayuda de unos cuantos amigos muy cercanos.
Para los tucumanos la figura del prócer adquiere singular relevancia y podemos sentirnos muy orgullosos de los vínculos del General con nuestra provincia, donde dejó una hija, Manuela Mónica. Fueron lazos de fuerte afecto que todavía hoy se manifiestan claramente, como en la celebración anual del triunfo de las armas argentinas en la desigual batalla del 24 de septiembre de 1812 en el Campo de las Carreras, quizás el momento más glorioso del Prócer y el acontecimiento que definió categóricamente, el curso de nuestras luchas independentistas.
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