Un mapa oficial hace desaparecer a Tucumán
La polémica por el mapa difundido por el gobierno nacional excede ampliamente un simple error de diseño gráfico. Cuando en un mapa oficial desaparece una provincia como Tucumán, cuando además aparecen mutilaciones territoriales en Santa Fe y ni siquiera figuran las Islas Malvinas, el asunto adquiere una dimensión institucional y simbólica muy delicada.
Es la poca importancia que se da al federalismo en los despachos y en la visión de los funcionarios nacionales. Es una re edicion de la vieja antinomia puerto versus interior.Por lo tanto la reacción del gobernador Osvaldo Jaldo resulta comprensible. Un mapa no es solamente un dibujo: representa la integridad territorial, la identidad nacional y el reconocimiento político de cada provincia dentro del sistema federal argentino. Que una provincia desaparezca “de un plumazo”, como expresó Jaldo, no puede tomarse a la ligera.
Naturalmente, todo indica que no hubo intención deliberada. Sería absurdo pensar que el gobierno quisiera literalmente borrar a Tucumán del país. Pero justamente allí aparece otro problema: la falta de controles, la improvisación y cierta ligereza con la que a veces se manejan cuestiones institucionales importantes. Porque un material oficial pasa por numerosas manos técnicas y políticas antes de difundirse públicamente.
Y hay además un aspecto profundamente sensible para los argentinos: la ausencia de las Malvinas. La reivindicación soberana sobre las islas constituye una política de Estado sostenida por todos los gobiernos y reconocida por la Constitución Nacional. Omitirlas en un mapa oficial genera inevitablemente malestar y críticas.
Quizás este episodio sirva para recordar algo esencial: la Argentina no es solamente Buenos Aires ni una administración central. La Argentina es un país federal construido por sus provincias, por sus historias regionales y por identidades muy profundas. Y Tucumán ocupa en esa historia un lugar imposible de ignorar, aquí en 1816 se declaró la independencia.
Los errores existen. Pero hay errores que obligan a reflexionar sobre la necesidad de mayor seriedad, cuidado institucional y respeto simbólico hacia todo aquello que representa a la Nación.
Quizás este episodio sirva para recordar algo esencial: la Argentina no es solamente Buenos Aires ni una administración central. La Argentina es un país federal construido por sus provincias, por sus historias regionales y por identidades muy profundas. Y Tucumán ocupa en esa historia un lugar imposible de ignorar, aquí en 1816 se declaró la independencia.
Los errores existen. Pero hay errores que obligan a reflexionar sobre la necesidad de mayor seriedad, cuidado institucional y respeto simbólico hacia todo aquello que representa a la Nación.
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