Argentina desafía los manuales de economía
La Argentina vive una situación económica muy singular, difícil de encasillar en las categorías clásicas. Porque, efectivamente, conviven señales de recesión, con algunos indicadores de consumo y movimientos que parecerían desmentirla.
Por un lado, muchos sectores industriales, comercios pequeños y medianos, profesionales independientes y parte de la construcción atraviesan una caída evidente de actividad. Hay empresas que venden menos, locales vacíos, cierres, suspensiones y una visible prudencia en el gasto diario.El consumo masivo en supermercados viene mostrando debilidad. Y el poder adquisitivo de muchísima gente sigue deteriorado. Pero, al mismo tiempo, aparecen fenómenos aparentemente contradictorios:
— La Feria del Libro con récord de visitantes.
— Hoteles llenos en vacaciones y feriados largos en determinados destinos turísticos.
— En algunas ciudades, cafés, bares, restobares y restaurantes llenos.
— Aeropuertos con gran movimiento.
— Venta sostenida de determinados bienes premium.
— Consumo elevado en sectores de ingresos medios-altos y altos.
¿Cómo se explica?
La respuesta probablemente esté en que la Argentina actual está profundamente fragmentada. No existe “una sola economía argentina”. Conviven varias argentinas diferentes al mismo tiempo.
Hay sectores que quedaron muy golpeados por el ajuste y otros que se beneficiaron:
- quienes tienen dólares ahorrados,
- los que tienen bienes exportables
- quienes viajan menos al exterior y consumen localmente,
- quienes estaban muy retrasados y ahora recuperaron márgenes,
- y también una parte de la sociedad que decidió “vivir el presente” ante tanta incertidumbre.
Además, después de años de inflación altísima, mucha gente perdió la referencia real de los precios y del valor del dinero. Se producen conductas extrañas: personas que restringen gastos básicos, pero hacen consumos puntuales importantes; familias que ajustan alimentos pero llenan un recital o una feria cultural.
También influye un factor psicológico. La sociedad argentina tiene una enorme capacidad de adaptación y una cultura muy fuerte del entretenimiento, la salida y el encuentro social, aun en medio de las crisis. Ya ocurrió otras veces.
Por eso, técnicamente puede haber recesión, porque cae la producción o ciertos indicadores económicos y al mismo tiempo ver nichos de gran actividad y consumo.
El problema es que esta dualidad genera desconcierto, unos sienten que el país se derrumba. otros creen que la economía está renaciendo.
Tal vez ambas cosas estén ocurriendo simultáneamente, dependiendo del sector social, de la región y del tipo de actividad. La gran incógnita sigue siendo el futuro: si este modelo logrará estabilizar definitivamente la economía y luego generar crecimiento genuino, o si la recuperación quedará limitada a determinados sectores mientras una gran parte de la población continúa con dificultades.
La Argentina, una vez más, parece desafiar los manuales clásicos de la economía.
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