Argentina y Chile el reencuentro necesario
Hay gestos en política que trascienden lo protocolar. El encuentro entre Javier Milei y el presidente José Antonio Kast en el marco del primer viaje al exterior del mandatario chileno, no fue una simple visita diplomática. Fue, en esencia, una señal. Una señal de época. Una señal de reencuentro.
Porque Argentina y Chile no son países cualesquiera entre sí. Son naciones hermanas, nacidas en gran medida de una misma gesta. No debemos olvidar que el libertador de Chile fue nuestro general José de San Martín, quien protagonizó una de las epopeyas más extraordinarias de la historia: el Cruce de los Andes. Aquella hazaña no solo liberó territorios; unió destinos.Es cierto: hubo momentos de tensión, disputas limítrofes, desconfianzas. Pero también es cierto que, con el tiempo, la madurez política y el sentido común lograron superar esos conflictos. Hoy, lo que predomina es algo mucho más profundo: la conciencia de que estamos llamados a complementarnos.
Y allí aparece el dato clave de este presente, la coincidencia política entre ambos gobiernos.
Después de años de miradas divergentes, hoy Argentina y Chile encuentran en sus presidentes una sintonía ideológica que puede facilitar y acelerar el camino de la integración. Pero atención, la historia enseña que las afinidades políticas son solo el punto de partida. Lo verdaderamente importante es lo que se construye a partir de ellas.
Porque la integración no puede quedarse en abrazos. Debe traducirse en hechos.
Argentina necesita abrirse al Pacífico. Chile necesita proyectarse hacia el Atlántico y hacia el corazón productivo del continente.
Y entre ambos países se levanta imponente la cordillera de los Andes. Durante siglos fue una barrera. Hoy debe transformarse en un puente.
Perforarla, atravesarla, integrarla. ese es el gran desafío estratégico.
Más pasos fronterizos. Más túneles. Más corredores bioceánicos. Más infraestructura que conecte puertos, industrias y mercados.
San Martín la cruzó con coraje. A nosotros nos toca cruzarla con inteligencia, inversión y visión de futuro. Este encuentro entre Milei y Kast puede ser, entonces, mucho más que una foto.
Puede ser el inicio de una etapa distinta. Una etapa en la que Argentina y Chile dejen de mirarse de reojo y comiencen, definitivamente, a caminar juntos hacia el mundo.
Porque al final del camino, la cordillera no separa. La cordillera espera.
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