El acuerdo comercial entre EE. UU. y Argentina
Ayer se firmó un amplio acuerdo comercial entre EE. UU. y Argentina. Baja de aranceles recíprocos e impulso a las inversiones. Contempla ampliar las exportaciones de carne bovina a 100.000 toneladas anuales y se libera el ingreso de muchos productos estadounidenses. Nuestro país se beneficiará con un fluido acceso de una amplia gama de productos a un gran mercado.
El entendimiento comercial, con horizonte de libre comercio, marca un punto de inflexión en la política exterior y económica de nuestro país.
Un acuerdo de este tipo no es menor. Hablamos del acceso preferencial al mercado más grande y sofisticado del mundo: más de 330 millones de consumidores, altos ingresos per cápita y cadenas de valor globales donde la Argentina puede insertarse con ventajas claras en sectores como el agro, los alimentos procesados, la energía, la minería, la economía del conocimiento y determinadas manufacturas.
Para la Argentina, esto significa una oportunidad concreta de diversificar exportaciones, reducir la histórica dependencia de pocos mercados y generar divisas genuinas. Significa también previsibilidad: reglas claras, menores aranceles, mecanismos de resolución de disputas y mayor seguridad jurídica para atraer inversiones productivas de largo plazo.
Pero ningún acuerdo comercial es automático o neutro. Implica desafíos internos que no pueden ignorarse. Para competir en igualdad de condiciones, la Argentina deberá avanzar en mejorar la productividad, reducir costos logísticos, modernizar la legislación laboral, simplificar impuestos y fortalecer la infraestructura. Abrirse al mundo sin ordenar la casa sería un error; hacerlo con una estrategia clara puede ser una palanca de desarrollo.
También es clave entender que un acuerdo con Estados Unidos no debe verse como un alineamiento ideológico, sino como una decisión pragmática de inserción internacional. El mundo compite por mercados, inversiones y tecnología. Quedarse al margen no protege, aísla y empobrece.
Un acuerdo de este tipo no es menor. Hablamos del acceso preferencial al mercado más grande y sofisticado del mundo: más de 330 millones de consumidores, altos ingresos per cápita y cadenas de valor globales donde la Argentina puede insertarse con ventajas claras en sectores como el agro, los alimentos procesados, la energía, la minería, la economía del conocimiento y determinadas manufacturas.
Para la Argentina, esto significa una oportunidad concreta de diversificar exportaciones, reducir la histórica dependencia de pocos mercados y generar divisas genuinas. Significa también previsibilidad: reglas claras, menores aranceles, mecanismos de resolución de disputas y mayor seguridad jurídica para atraer inversiones productivas de largo plazo.
Pero ningún acuerdo comercial es automático o neutro. Implica desafíos internos que no pueden ignorarse. Para competir en igualdad de condiciones, la Argentina deberá avanzar en mejorar la productividad, reducir costos logísticos, modernizar la legislación laboral, simplificar impuestos y fortalecer la infraestructura. Abrirse al mundo sin ordenar la casa sería un error; hacerlo con una estrategia clara puede ser una palanca de desarrollo.
También es clave entender que un acuerdo con Estados Unidos no debe verse como un alineamiento ideológico, sino como una decisión pragmática de inserción internacional. El mundo compite por mercados, inversiones y tecnología. Quedarse al margen no protege, aísla y empobrece.
Si este proceso avanza con inteligencia, equilibrio y consenso político, puede convertirse en uno de los movimientos más relevantes de la Argentina en décadas. No como una solución mágica, sino como una herramienta poderosa para volver a crecer, crear empleo y recuperar protagonismo en el comercio global.
En definitiva, el libre comercio no es un fin en sí mismo, pero puede ser un medio decisivo para que Argentina se integre con más fortaleza al mundo con ambición y seriedad.
En definitiva, el libre comercio no es un fin en sí mismo, pero puede ser un medio decisivo para que Argentina se integre con más fortaleza al mundo con ambición y seriedad.
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