Argentina ha logrado en abril un superávit comercial récord

Argentina ha logrado en abril, un dato económico que merece ser destacado, un superávit comercial de 2.711 millones de dólares, una cifra récord que confirma una tendencia positiva que ya lleva 29 meses consecutivos de saldo favorable en la balanza comercial.

El dato no es menor. Durante décadas nuestro país sufrió recurrentes crisis por falta de divisas. Cada proceso de crecimiento terminaba chocando con el mismo muro, la escasez de dólares. Por eso, cuando las exportaciones crecen y el país logra vender más al mundo de lo que compra, estamos frente a un hecho de enorme importancia.

En este caso, el superávit fue impulsado fundamentalmente por tres sectores claves: la energía, la minería y la industria automotriz. El desarrollo de Vaca Muerta comienza a mostrar toda su potencialidad exportadora. El litio y la minería aparecen como nuevas fuentes de ingreso de divisas en el norte argentino y en toda la región andina. Y el complejo automotor continúa siendo uno de los motores industriales más importantes del país.

También incidió la caída de importaciones, producto de un consumo y una actividad económica todavía débiles. Y aquí aparece la otra cara del fenómeno: el superávit comercial es una buena noticia, pero no alcanza por sí solo para afirmar que la economía está plenamente saludable. Muchas empresas, comercios y familias siguen atravesando dificultades en medio de una recesión prolongada.

Sin embargo, sería injusto minimizar la importancia del dato. Argentina necesita desesperadamente consolidar un perfil exportador sólido y permanente. No puede vivir eternamente endeudándose o emitiendo moneda sin respaldo. Las naciones que progresan son aquellas que producen, exportan, generan confianza y logran insertarse inteligentemente en el mundo.

El desafío ahora consiste en transformar este superávit coyuntural en una política de Estado duradera. Para ello hacen falta inversiones, infraestructura, estabilidad jurídica, reducción de impuestos distorsivos y un gran acuerdo nacional que permita impulsar la producción y las exportaciones.

Porque detrás de cada dólar exportado hay trabajo argentino, industrias funcionando, economías regionales creciendo y una posibilidad concreta de dejar atrás décadas de decadencia recurrente.

La Argentina tiene recursos extraordinarios: energía, alimentos, minería, talento humano y capacidad industrial. La gran pregunta es si finalmente seremos capaces de convertir esas riquezas potenciales en desarrollo real y sostenido para todos los argentinos.

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